{"id":21844,"date":"2026-09-16T09:46:18","date_gmt":"2026-09-16T09:46:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.sndden.org\/?p=21844"},"modified":"2026-09-16T09:46:18","modified_gmt":"2026-09-16T09:46:18","slug":"twenty-fifth-sunday-in-ordinary-time-sr-barbara-metz-sndden","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.sndden.org\/es\/blog\/twenty-fifth-sunday-in-ordinary-time-sr-barbara-metz-sndden\/","title":{"rendered":"Vig\u00e9simo quinto domingo del Tiempo Ordinario \u2013 Hna. Barbara Metz, SNDdeN"},"content":{"rendered":"<h2>Vig\u00e9simo quinto domingo del Tiempo Ordinario \u2013 Hna. Barbara Metz, SNDdeN<\/h2>\n<h2>Mateo 20:1-16a<\/h2>\n<p>Esta par\u00e1bola del Evangelio puede parecernos extra\u00f1a cada vez que la leemos. Hay otros pasajes de las Escrituras que parecen decirnos exactamente lo contrario. En otros lugares se nos dice que Dios recompensa a cada uno seg\u00fan sus obras. Debemos concentrarnos en el mensaje de esta historia en su conjunto y no intentar encontrar aplicaciones para cada detalle. Podemos distraernos con preguntas como a qui\u00e9n se llama a cada hora, por qu\u00e9 se pag\u00f3 primero a los que llegaron tarde, etc. Todos los detalles est\u00e1n ah\u00ed para resaltar el mensaje central, que es lo \u00fanico que realmente importa. La par\u00e1bola es como una pintura en la que todos los detalles resaltan la figura principal.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es el mensaje de esta par\u00e1bola?<\/p>\n<p>Para entenderlo, primero debemos recordar que el salario habitual de un trabajador asalariado era de un denario por d\u00eda de trabajo. Los trabajadores recib\u00edan lo que era normal, aceptado y justo, seg\u00fan nuestra terminolog\u00eda en cuanto a justicia social. No ten\u00edan por qu\u00e9 sorprenderse de lo que recib\u00edan. Al comenzar la jornada, no esperaban m\u00e1s. El amo les hab\u00eda prometido darles lo que les correspond\u00eda. Los que se quejaban lo hac\u00edan por la generosidad del amo, no porque los hubieran enga\u00f1ado. Vieron y experimentaron generosidad, generosidad gratuita, y reaccionaron. Este es el punto de la historia. Se manifiesta la tremenda misericordia que Dios nos concede. La historia no aborda la cuesti\u00f3n de si un individuo es recompensado seg\u00fan su trabajo o no. Simplemente no se trata de justicia o equidad. Jes\u00fas est\u00e1 diciendo algo m\u00e1s, algo mucho m\u00e1s amplio, algo especialmente significativo en vista de la preocupaci\u00f3n que los jud\u00edos de aquella \u00e9poca ten\u00edan por las recompensas. \u00c9l afirma que entre Dios y nosotros existe algo muy distinto, algo que no podemos calcular, que no puede expresarse en t\u00e9rminos de justicia, algo que, de hecho, es la misericordia y el don de Dios. Esta verdad puede ser humillante para nosotros. Nos dice que no tenemos control sobre Dios. No somos personas que puedan confrontar a Dios y reclamar lo que hemos ganado con nuestros propios esfuerzos. No podemos calcular con Dios. No podemos exigir recompensas, ni confiar en nuestras buenas obras o en la aparente santidad de nuestra vida. Todo es resultado de la bondad y la misericordia de Dios hacia nosotros. Esta verdad confronta nuestro orgullo y, al mismo tiempo, nos libera de cualquier carga en nuestra relaci\u00f3n con Dios. Es maravilloso que tengamos esta palabra de las Escrituras. Nos dice que, sin importar cu\u00e1ndo comencemos a servir a Dios, podemos decir: \u201cT\u00fa eres un Dios de misericordia y bondad\u201d. T\u00fa eres el Dios que otorga gracia y recompensa lo que jam\u00e1s podr\u00edamos ganar.\u201d<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se manifiesta en la pr\u00e1ctica esta bondad de Dios en nuestras vidas?<\/p>\n<p>Lo que Dios nos da a cada uno, algo que no podemos negociar ni calcular, es, en \u00faltima instancia, nuestra propia esencia. Dios nos da lo que somos, tal como somos, con nuestras vidas, nuestros temperamentos y nuestro destino, con nuestro entorno, nuestra \u00e9poca, nuestra herencia, nuestra familia, con todo lo que somos y no podemos cambiar. Cuando nos quejamos de otros con quienes Dios ha tratado de manera diferente, en realidad nos negamos a aceptarnos a nosotros mismos de sus manos. La par\u00e1bola nos ense\u00f1a a decir: \u201cSomos quienes hemos recibido un don de Dios. Nosotros mismos, nuestras vidas, somos el don\u201d. Nos recibimos a nosotros mismos con nuestro destino, nuestra libertad y lo que decidamos hacer con esa libertad, pero, en \u00faltima instancia, lo que recibimos somos nosotros mismos. Esto es lo que estamos llamados a aceptar sin quejarnos, sin todos los peros y comparaciones que surgen al mirar a los dem\u00e1s. Esto es lo que Dios, en su bondad, ha elegido darnos: nuestras vidas \u00fanicas para vivir. Dios nos pregunta: &quot;\u00bfEnvidias mi generosidad? \u00bfComparas y niegas a otros sus dones porque parecen ser mayores que los tuyos?&quot;. Nuestra gran tarea en la vida es aceptarnos como el don misterioso y gradualmente revelado de la gran generosidad de Dios. Todo lo que tenemos y somos, incluso lo doloroso y misterioso, es un generoso regalo de Dios. \u00bfNos quejamos, incluso en nuestro interior, de quienes somos o aceptamos con gratitud nuestras vidas? Cuando aceptamos con amor qui\u00e9nes somos seg\u00fan la creaci\u00f3n de Dios, recibimos el don de Dios que mora en lo profundo de nuestro ser. Si nos resistimos a la generosidad de Dios hacia nosotros mismos o hacia los dem\u00e1s, no podemos relajarnos en la presencia y la vida de Dios dentro de nosotros. Dios nos ha dado a cada uno todo lo que pod\u00edamos recibir. La verdadera sabidur\u00eda de la vida, la principal labor de la vida cristiana, es decir s\u00ed al don, al denario de nuestra propia existencia. La mayor\u00eda de nosotros podemos mirar hacia atr\u00e1s en nuestras vidas y darnos cuenta de que no siempre lo hemos hecho. En realidad, todos llegamos tarde. Sin embargo, Dios est\u00e1 dispuesto a darnos todo si tan solo lo aceptamos: nuestra propia presencia, su presencia en nuestras vidas y la vida eterna. La par\u00e1bola nos invita a vivir en paz y gratitud, sin compararnos ni enojarnos ante la generosidad de Dios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>Mateo 20:1-16a<\/h2>\n<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos esta par\u00e1bola:<br \/>\n\u00abEl reino de los cielos es semejante a un propietario que sali\u00f3 de madrugada a contratar obreros para su vi\u00f1a.<br \/>\nDespu\u00e9s de convenir con ellos en el salario diario, los envi\u00f3 a su vi\u00f1a.<br \/>\nAl salir a eso de las nueve, el due\u00f1o vio a otros que estaban desocupados en la plaza del mercado,<br \/>\nY les dijo: Id tambi\u00e9n vosotros a mi vi\u00f1a, y os dar\u00e9 lo que es justo. Y ellos se fueron.<br \/>\nY sali\u00f3 otra vez alrededor del mediod\u00eda, y alrededor de las tres, e hizo lo mismo.<br \/>\nAl salir alrededor de las cinco, el due\u00f1o de la tierra encontr\u00f3 a otros que estaban all\u00ed desocupados y les dijo: &quot;\u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1is aqu\u00ed todo el d\u00eda desocupados?&quot;<br \/>\nEllos respondieron: \u00abPorque nadie nos ha contratado.\u00bb \u00c9l les dijo: \u00abId tambi\u00e9n vosotros a mi vi\u00f1a.\u00bb<\/p>\n<p>Al anochecer, el due\u00f1o de la vi\u00f1a dijo a su capataz:<br \/>\n&#039;Convoca a los obreros y p\u00e1gales su jornal, comenzando por los \u00faltimos y acabando por los primeros.&#039;<br \/>\nCuando llegaron los que hab\u00edan partido alrededor de las cinco, cada uno recibi\u00f3 el salario diario habitual.<br \/>\nAs\u00ed que, cuando llegaron los primeros, pensaron que recibir\u00edan m\u00e1s, pero cada uno recibi\u00f3 tambi\u00e9n su salario habitual.<br \/>\nY al recibirlo, murmuraron contra el padre de familia, diciendo:<br \/>\n&#039;\u00c9stos \u00faltimos trabajaron s\u00f3lo una hora, y los has hecho iguales a nosotros, que soportamos la carga del d\u00eda y el calor.&#039;<br \/>\nRespondiendo a uno de ellos, le dijo: \u00abAmigo m\u00edo, no te estoy enga\u00f1ando.<br \/>\n\u00bfNo te pusiste de acuerdo conmigo sobre el salario diario habitual?<br \/>\nToma lo que es tuyo y vete. \u00bfY si a este \u00faltimo le quiero dar lo mismo que a ti?<br \/>\n\u00bfO acaso no soy libre de hacer lo que quiera con mi propio dinero? \u00bfTienes envidia porque soy generoso?<br \/>\nAs\u00ed, los \u00faltimos ser\u00e1n primeros, y los primeros ser\u00e1n \u00faltimos\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>Conozca a la hermana Barbara Metz, SNDdeN<\/h2>\n\n\t\t<div class='author-shortcodes'>\n\t\t\t<div class='author-inner'>\n\t\t\t\t<div class='author-image'>\n\t\t\t<img src='https:\/\/www.sndden.org\/wp-content\/uploads\/BarbaraMetz2021-699845_60x60.png' alt='' \/>\n\t\t\t<div class='author-overlay'><\/div>\n\t\t<\/div> \n\t\t<div class='author-info'>\n\t\t\tLa Hna. Barbara Metz es miembro de la Provincia Este-Oeste de las Hermanas de Notre Dame de Estados Unidos. Tiene una Maestr\u00eda en Ciencias en Matem\u00e1ticas de la Universidad de Notre Dame y una Maestr\u00eda en Artes en Teolog\u00eda de la Universidad de San Francisco. En el ministerio, ha trabajado en programas de formaci\u00f3n y renovaci\u00f3n religiosa. Tiene muchos a\u00f1os de experiencia en la ense\u00f1anza, la administraci\u00f3n escolar, el trabajo de retiros y los ministerios parroquiales en los Estados Unidos, Irlanda, Escocia, Canad\u00e1 y \u00c1frica. Durante algunos a\u00f1os, sirvi\u00f3 en un equipo m\u00f3vil para la formaci\u00f3n de sacerdotes y religiosos en Kenia. Ha realizado ministerios espirituales independientes y actualmente est\u00e1 involucrada en el trabajo de retiros y la direcci\u00f3n espiritual.\n\t\t<\/div>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Twenty Fifth Sunday in Ordinary Time \u2013 Sr. Barbara Metz, SNDdeN Matthew 20: 1-16a This gospel parable can seem stranger to us every time we read it.\u00a0 There are other sections of scripture that seem to tell us what the exact opposite of the message is of this one.\u00a0 We are told elsewhere that God [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":6666,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","inline_featured_image":false,"wds_primary_category":0,"footnotes":"","_members_access_role":[],"_members_access_error":""},"categories":[19],"tags":[],"class_list":["post-21844","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-gospel-reflections"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.sndden.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21844","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.sndden.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.sndden.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.sndden.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.sndden.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21844"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.sndden.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21844\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":21939,"href":"https:\/\/www.sndden.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21844\/revisions\/21939"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.sndden.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6666"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.sndden.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21844"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.sndden.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21844"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.sndden.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21844"}],"curies":[{"name":"gracias","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}