Gospel Reflections

FIESTA DE LA ASUNCION DE LA VIRGEN MARÍA

Lucas 1:39-56

Feast Day Reflection by Hermana Consuelo del Rosario Zapata Crisanto

Published: August 15, 2017

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En aquellos días levantándose María, fué á la montaña con priesa, á una ciudad de Judá; Y entró en casa de Zacarías, y saludó á Elisabet. Read More…


Hoy María me enseña con su vida el valor de la paciencia y la esperanza, tan necesarias en el caminar del día a día; a la vez que me revela su compañía de siempre sosteniendo mi vida en mi proceso de preparación para votos perpetuos, del proceso de agradecimiento por la vida de mi madre que me brotan las palabras de resurrección, lucha diaria y esperanza.

Sin dudar María sigue a nuestro lado caminando y animándonos compartiendo con nosotras esta doble condición. Ella naturalmente ya está de una vez y para siempre en el Cielo, pero eso no significa que sea lejana, que se haya apartado de nosotras, de hecho María sigue a nuestro lado como toda Buena madre, ella lucha con nosotras, nos sostiene en sus brazos para que cuando caigamos no nos hagamos tanto daño sino por el contrario nos ayuda a levantar.

La segunda lectura se refiere a la resurrección. Toda nuestra fe se basa en esta verdad esencial, que no es una idea sino un evento.  Así como también el misterio de la Asunción de María en cuerpo y alma está afiliado en la Resurrección del Bondadoso Jesús.

María ha seguido fielmente con todas sus fuerzas y con todo su corazón toda su vida a su hijo Jesús, su regalo es entrar a vivir la gloria de seguir a su hijo después de la muerte, recordamos que María también sufrió los dolores de la Cruz de su hijo Jesucristo, que vivió hasta "el fondo del alma", he aquí la esperanza. María es nuestra esperanza, la esperanza es la virtud de quien, experimentando la dificultad de la lucha cotidiana entre la vida y la muerte, entre el bien y el mal, sigue creyendo en la Resurrección de Jesucristo, en la victoria del Amor.

El canto del Magníficat que María recita en acción de gracias a Dios, es un canto de esperanza. Este himno es particularmente apasionado allí donde nosotros sus seguidoras encontramos la esperanza, pues si no hay esperanza todo sería falso, sería una mentira. Por esto María hoy nos invita a no perder la esperanza, que nadie nos la robe. Que no nos roben la esperanza, porque esta fuerza es una gracia, un don de Dios que nos lleva a continuar día a día a pesar de todo y nuestra Madre María siempre está allí, cercana a cada comunidad, a cada hermano(a), camina con nosotros(as), sufre con su pueblo y canta con nosotras el Magníficat de la esperanza y nos invita a cantarlo en nuestra vida cotidiana.

Nosotras necesitamos mantenernos unidas con todo el corazón al Buen Dios y de la mano de María llevar este canto de paciencia y triunfo, de entrega y alegría, que une a todos nuestros hermanos que aún no conocen la alegría de la esperanza, que crea puente hacia nuestra historia de eternidad hacia nuestra última morada,  hacia la cual caminamos.

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